Las autoridades noruegas incautaron un buque de investigación ruso en el archipiélago de Svalbard, a solicitud de la empresa estatal ucraniana Naftogaz.
La medida busca hacer cumplir un laudo arbitral de 4.220 millones de dólares emitido en 2023 por un tribunal de La Haya, como compensación por la incautación ilegal de activos energéticos ucranianos en Crimea tras la anexión de 2014. Ante la negativa de Moscú de acatar el fallo, Naftogaz impulsa acciones legales internacionales para congelar bienes comerciales rusos.
El presidente ruso, Vladímir Putin, calificó la incautación de «actos de terrorismo de Estado» durante su intervención en el Foro Económico Oriental en Vladivostok. Asimismo, vinculó el hecho con advertencias ucranianas sobre la seguridad aérea y sostuvo que estos acontecimientos entorpecen las futuras negociaciones de paz.
En tanto, la embajada de Rusia en Noruega anunció que apelará la decisión judicial y calificó la medida como un acto con motivaciones políticas que vulnera la normativa internacional.







