El copresidente de Nicaragua, Daniel Ortega, respondió este miércoles al llamado de Estados Unidos para que otros países eviten comerciar con su gobierno y aseguró que ni el Ejecutivo sandinista ni el Ejército se rendirán ante las presiones de Washington.

Durante un acto por el 47 aniversario del Ejército de Nicaragua, Ortega afirmó que el país enfrenta “amenazas externas” y sostuvo que sus fuerzas armadas se mantienen firmes y cohesionadas. También destacó el respaldo del jefe del Ejército, Julio César Avilés, a las recientes reformas constitucionales impulsadas por el oficialismo.

La respuesta ocurre un día después de que la Asamblea Nacional, controlada por el Frente Sandinista, aprobara en primera legislatura una reforma constitucional que amplía de seis a siete años el periodo presidencial y restringe la participación de personas consideradas “traidores a la patria” en cargos de elección popular. La reforma todavía debe ser ratificada por una segunda legislatura para entrar en vigor.

Ante esos cambios, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, llamó a la comunidad internacional a aislar al gobierno de Ortega y Rosario Murillo. Washington considera que las modificaciones profundizan el deterioro democrático en Nicaragua.

El gobierno nicaragüense, por su parte, ha presentado las reformas como parte de su defensa de la soberanía y la autodeterminación frente a presiones extranjeras.

La confrontación se suma a años de tensiones entre Managua y Washington. Estados Unidos mantiene además un régimen de sanciones contra funcionarios del gobierno nicaragüense por acusaciones de corrupción, represión y violaciones de derechos humanos.

Con la nueva reforma aún pendiente de ratificación, el intercambio entre ambos gobiernos anticipa una nueva escalada diplomática alrededor del futuro político y comercial de Nicaragua.