En medio de las zonas arrasadas por las catastróficas riadas en Nepal —cuyo saldo mortal supera el millar de fallecidos según los registros oficiales—, los equipos de emergencia implementan recursos extremos. Entre los métodos desplegados destacan los drones de carga, utilizados para evacuar cadáveres desde puntos geográficos completamente inaccesibles por vía terrestre y trasladarlos hacia zonas habilitadas para su posterior identificación.

El piloto y cineasta Manish Maharjan, quien se sumó a las tareas de apoyo coordinadas con el ejército nepalí, explicó que los dispositivos aéreos también han sido equipados con altavoces y micrófonos. En determinados sectores, los rescatistas reproducen audios y música con la esperanza de obtener respuesta de personas que continúan varadas en laderas montañosas o atrapadas bajo el lodo.

No obstante, las labores de búsqueda enfrentan su prueba más compleja al interior de los túneles de centrales hidroeléctricas, severamente colapsados. “Descubrimos que los túneles estaban llenos de lodo, como pasta de dientes en un tubo. No había ningún hueco ni espacio vacío dentro”, declaró Maharjan sobre la magnitud del desastre desencadenado tras la fractura glaciar en el monte Langtang Lirung.