Con un resultado ajustado del 52.8% frente al 47.2%, la ciudadanía de Islandia votó en contra de retomar las conversaciones de adhesión a la Unión Europea (UE), tras la consulta popular celebrada el sábado 29 de agosto. La diferencia definitiva fue de aproximadamente 12,600 votos, según reportó la emisora pública RUV.

El referéndum, impulsado por la primera ministra Kristrún Frostadóttir ante el contexto geopolítico actual y las presiones internacionales en la región ártica, buscaba definir si el país debía reiniciar un proceso paralizado desde 2013.

El debate central dividió a la nación entre la búsqueda de mayor seguridad económica e influencia regional, defendida por el sector a favor de la UE, y la protección de la soberanía sobre sus recursos pesqueros, actividad clave que representa cerca del 40% de las exportaciones islandesas y principal argumento del electorado que optó por el «No».