La capital de Kirguistán acoge desde este lunes la cumbre anual de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en su 25 aniversario, convertida en el escaparate de un orden multipolar. Mandatarios de China, Rusia, India e Irán escenifican un frente común en Asia Central para sortear el cerco occidental y reforzar la autonomía estratégica del Sur Global frente al unilateralismo de Estados Unidos.
Xi Jinping consolida su papel como interlocutor clave tras coordinar agendas y despachar en privado con Vladimir Putin. Con escalas previstas en su ruta internacional, el líder chino impulsa una narrativa de estabilidad pragmática mientras las potencias buscan alternativas frente a las políticas arancelarias de la Casa Blanca.
Para Rusia e Irán, la cumbre sirve para demostrar que la asfixia económica de Estados Unidos no alcanza sus metas. China absorbe volúmenes récord de petróleo ruso e iraní con descuentos, mientras las antiguas repúblicas soviéticas habilitan corredores logísticos y financieros para esquivar los vetos a componentes industriales y tecnológicos.
Por su parte, India equilibra su robusto crecimiento económico absorbiendo crudo con descuento y diversificando contratos de defensa. Sin ceder a las amenazas punitivas de Estados Unidos ni romper con Rusia, India afianza su posición regional de cara a los próximos encuentros internacionales del bloque.







