Novak Djokovic protagonizó una de las despedidas más conmovedoras y sorpresivas en la historia reciente del tenis al quedar eliminado en la primera ronda del US Open ante el argentino Mariano Navone. En un encuentro sumamente disputado que se definió en cinco sets con parciales de 7-6 (7-6), 5-7, 4-6, 6-2 y 6-1, el serbio forzó su cuerpo hasta el límite absoluto. Al final, el desgaste físico y mental fue tan abrumador que el legendario tenista no pudo contener las lágrimas en plena cancha de Flushing Meadows.

El enfrentamiento superó las cuatro horas y media de intensa batalla, exponiendo la diferencia en la resistencia de ambos jugadores. A pesar de ocupar el puesto 49 en el ranking mundial, Navone demostró una notable condición física al reponerse de un adverso 3-0 en el primer set para forzar y ganar el desempate. Aunque Djokovic logró remontar momentáneamente al adjudicarse la segunda y tercera manga haciendo valer su indiscutible calidad, el esfuerzo acumulado terminó pasándole factura en los parciales definitivos ante la juventud y movilidad de su rival.

El desempeño del serbio estuvo marcado por un inusual cansancio y una alta cantidad de fallas técnicas que reflejaron su declive durante el partido. Djokovic acumuló un total de 10 dobles faltas y 20 errores no forzados, estadísticas sumamente elevadas para su estándar de juego. A lo largo de la tarde se le observó serio y preocupado, sin buscar aquellas pelotas que iban hacia las líneas de la cancha. Para el cuarto y quinto set, su agotamiento era tan evidente que el cierre del juego pareció más un trámite que una verdadera disputa.

A sus casi 40 años de edad, y habiendo ganado absolutamente todo en el tenis profesional, la frustración de la derrota quebró la templanza de «Nole». En el último parcial, el cansancio extremo y la impotencia de no poder revertir el marcador provocaron que se le escaparan las lágrimas durante el tercer y cuarto punto. Más allá del dolor inmediato por quedar fuera del torneo neoyorquino, este llanto pareció reflejar la dura asimilación de que el final de su legendaria trayectoria profesional está cada vez más cerca.