El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán atribuyó directamente a Estados Unidos e Israel la reciente ofensiva militar en Larek que dejó un saldo aún indeterminado de bajas entre combatientes y civiles, señalando la acción como una agresión que rompe la paz en la región.
Aunque medios cercanos a la milicia iraní han estimado de forma preliminar dos muertos y tres heridos, el mando militar aún no ha confirmado una cifra oficial de víctimas. Desde Teherán, la operación fue calificada tajantemente como un ataque sionista dirigido contra la nación persa.
En paralelo, el CGRI ha evitado pronunciarse sobre las acusaciones previas de Estados Unidos respecto a supuestos planes iraníes para sembrar minas marinas en el Estrecho de Ormuz. Al respecto, altos funcionarios de la nación persa han rechazado dichos señalamientos, argumentando que la vía fluvial se encuentra bajo su control y que Estados Unidos únicamente busca fabricar un pretexto para intervenir en la zona.
Ante este panorama de tensión donde se desconoce si la ofensiva escalará a un conflicto mayor, el CGRI advirtió que responderá al ataque con la participación de las fuerzas iraníes.







