El ejército de Estados Unidos atacó este domingo la isla iraní de Larak tras detectar a las fuerzas armadas de dicho país preparándose para lanzar cohetes con minas hacia el estrecho de Ormuz, según informó un funcionario estadounidense. La operación destruyó dos lanzadores en la zona y representa la primera incursión armada de Washington en la región en más de un mes.

La acción militar responde a las recientes advertencias del presidente estadounidense Donald Trump, quien notificó que cualquier embarcación que intente colocar nuevas minas en el canal marítimo será destruida de inmediato. En contraste, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) acusó al «enemigo sionista estadounidense» por el bombardeo y prometió represalias, reportando bajas mortales y heridos tanto en sus filas militares como entre la población civil.

El ataque reactiva la tensión en el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas comerciales y energéticas más importantes del mundo, donde el Comando Central de Estados Unidos había concluido apenas la semana pasada la limpieza de minas marinas en las vías navegables internacionales.