Un violento e inusual tornado acompañado de granizo extremo golpeó la ciudad de Cremona, en la región norteña de Lombardía, Italia, dejando un saldo de más de 40 personas heridas en cuestión de minutos. El sistema de emergencias médicas de la localidad tuvo que desplegar un operativo de urgencia para gestionar la atención simultánea de los lesionados, de los cuales cuatro requirieron hospitalización inmediata debido a la gravedad de los traumatismos.

El temporal tomó por sorpresa a los habitantes al no contarse con alertas meteorológicas previas para un fenómeno de tal magnitud, coincidiendo trágicamente con la celebración de un festival local donde los vientos destruyeron los pabellones. El desastre causó graves afectaciones patrimoniales y materiales, destacando daños en diez iglesias históricas y en la Catedral de Cremona, el desalojo de doce familias por el colapso de techos, destrozos en cerca de 10,000 vehículos por el impacto de granizo de gran tamaño y el bloqueo de carreteras por cientos de árboles caídos.

Este fenómeno se enmarca en un marco de inestabilidad climática que afecta con severidad a regiones como Piamonte y Véneto, contrastando fuertemente con el sur del país, que padece una ola de calor con temperaturas superiores a los 40 °C. Ante el colapso de infraestructuras y servicios, el gobierno local de Cremona proyecta que el costo de las reparaciones ascenderá a varios millones de euros mientras continúan las labores de remoción de escombros.