Las conversaciones de la COP17 sobre desertificación concluyeron en Ulán Bator, Mongolia, sin lograr un acuerdo mundial sobre la sequía jurídicamente vinculante. Los representantes de casi 200 países pospusieron por segunda ocasión consecutiva la firma de este pacto global, aplazando las negociaciones de las Naciones Unidas para la cumbre en Egipto dentro de dos años, en un contexto donde el 40% de las tierras del planeta están degradadas.
Pese al estancamiento político, la conferencia de 12 días concretó importantes compromisos financieros. Destaca la puesta en marcha de una iniciativa por 1,200 millones de dólares destinada a 45 proyectos para la protección de pastizales, así como el anuncio del Banco Asiático de Desarrollo de destinar 2,000 millones de dólares para combatir la degradación del suelo en la región de Asia-Pacífico. Con estos recursos se busca resguardar praderas y sabanas que sustentan a 2,000 millones de personas y evitan la liberación masiva de carbono a la atmósfera.







