Volkswagen de México anunció la suspensión indefinida de un turno de producción para los modelos Tiguan y Jetta en su planta de Puebla, una medida que medios locales estiman afectaría el turno nocturno y a unos 1,300 trabajadores. La armadora calificó el recorte como una decisión necesaria ante el «contexto desafiante» que enfrenta la industria automotriz en Norteamérica, derivado de la imposición de aranceles del 25% a vehículos y autopartes por parte de Estados Unidos.
El ajuste coincide con la desaceleración del sector reportada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en julio, cuando la fabricación nacional de vehículos ligeros cayó 2.19% interanual con 302,673 unidades (6,780 menos que en julio de 2025), mientras que las exportaciones se desplomaron 9.69% al registrar 261,534 envíos (28,064 unidades menos).
Esta contracción refleja el impacto directo de los gravámenes estadounidenses y la reconfiguración industrial en México, caracterizada por la mudanza del ensamblaje de firmas como Toyota hacia territorio estadounidense y la reconversión de plantas locales como General Motors en Ramos Arizpe.







