A casi 25 años de los ataques terroristas a las Torres Gemelas, un juez militar estadounidense determinó que las confesiones de Khalid Sheikh Mohammed, presunto cerebro de los atentados del 11 de septiembre, fueron obtenidas bajo coerción y no podrán ser utilizadas en su contra en el proceso judicial.

El dictamen, emitido por el juez Michael Schrama, concluye que los interrogatorios a los que fue sometido el acusado en la base naval de la Bahía de Guantánamo en 2007 carecen de validez legal, debido a la cadena de torturas y técnicas brutales —como el ahogamiento simulado— aplicadas previamente por la Central de Inteligencia Americana (CIA).

«La fiscalía no ha logrado probar que las declaraciones del Sr. Mohammad al FBI fueron voluntarias», precisó el juez Schrama en el dictamen, señalando ademáse una «continuación ininterrumpida del condicionamiento psicológico» y la omisión de informarle su derecho a guardar silencio.

El fallo de la corte militar representa un revés para los fiscales, quienes podrán apelar la resolución. El juicio contra Khalid Sheikh Mohammed y otros tres implicados en los atentados del 11-S quedó fijado para el 5 de junio de 2028 en la base de Guantánamo.