El fútbol italiano ha decidido dar un paso al frente al retirar oficialmente su apoyo a la reelección de Gianni Infantino como presidente de la FIFA. La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) anunció esta medida debido a su disconformidad con las recientes iniciativas del mandatario en materia de gobernanza y en el desarrollo de las competiciones internacionales.
El origen principal de este descontento radica en el plan, ahora cancelado, de Infantino para vender participaciones de la Copa del Mundo a inversores de capital privado. Esta polémica propuesta provocó una fuerte resistencia, llevando a tres confederaciones continentales a acusarlo de engaño y a la UEFA, el organismo rector del fútbol europeo, a amenazar con un boicot a las competiciones de la FIFA.
Ante esta situación, el presidente de la FIGC, Giovanni Malagò, defendió públicamente un modelo de gestión deportiva alternativo. Malagò señaló que Italia continuará trabajando de la mano con la UEFA y otras federaciones de Europa para promover una visión del fútbol que esté basada en el mérito, la solidaridad, la sostenibilidad y la centralidad de los aficionados, priorizando el diálogo y la responsabilidad compartida.
Con esta firme decisión, Italia se suma a una lista cada vez más amplia de detractores europeos que incluye a las federaciones de Inglaterra, Gales, Irlanda y Noruega, esta última habiendo solicitado directamente la renuncia de Infantino. Aunque el dirigente preside la organización desde 2016 y parecía encaminado a una reelección sin oposición en la próxima asamblea de Marruecos, este fuerte bloque opositor europeo pone bajo un serio cuestionamiento su liderazgo antes del límite de candidaturas de noviembre.







