Este miércoles, una masiva riada en Nepal dejó al menos 55 personas fallecidas y casi 403 peregrinos desaparecidos, provocando severas afectaciones en diversas localidades, además de destruir carreteras e infraestructura estratégica cerca de la frontera con el Tíbet, China.

El portavoz de la Policía de Nepal en la provincia de Bagmati, Rajendra Prasad Dhamala, confirmó a la agencia EFE que inicialmente se contabilizaron 16 víctimas mortales confirmadas en su demarcación, aunque las autoridades locales prevén que la cifra aumente trágicamente con el paso de las horas.

Al mismo tiempo, se perdió total contacto con cerca de 390 devotos que transitaban por Nepal con destino al Tíbet para participar en la peregrinación del Kailash Mansarovar Yatra.

“La mayoría son indios. Sus identidades aún no han sido verificadas”, afirmó el vocero policial sobre los peregrinos desaparecidos.

Tras el intempestivo desbordamiento del río Bhote Koshi, el gobierno nepalí movilizó seis helicópteros del Ejército y ocho aeronaves privadas para acelerar las tareas de búsqueda y rescate. El golpe de agua impactó a primera hora del día en el distrito de Rasuwa, arrasando con pueblos, mercados, infraestructura hidroeléctrica y bloqueando una de las rutas terrestres principales hacia el Tíbet.

El desastre ocurrió cerca de las 9:15 hora local (3:30 GMT) e impactó con fuerza a las comunidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi. El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, explicó ante la Cámara de Representantes que la crecida fue originada por un terremoto registrado a las 8:37 hora local, el cual provocó un masivo deslizamiento de tierra que taponó temporalmente el cauce del río hasta su colapso.

Por su parte, el presidente de China, Xi Jinping, expresó sus condolencias por la tragedia que golpeó la zona limítrofe entre Rasuwa y el condado chino de Gyirong. El mandatario instó a los equipos de emergencia a intensificar los esfuerzos de rescate, evacuar a las poblaciones en riesgo y reforzar los sistemas de alerta temprana para evitar desastres secundarios en la región fronteriza.