En desafío a protocolos internacionales y a la petición del gobierno colombiano de no recibir más brigadas extranjeras, el grupo mexicano “Topos Azteca” se trasladó a Colombia para sumarse a las labores tras el reciente sismo, priorizando la acción inmediata sobre los trámites burocráticos.
En conferencia de prensa en Ciudad de México, el líder de la brigada, Héctor “El Chino” Méndez, defendió su autonomía operativa y el rechazo a las acreditaciones de la ONU. “Nosotros no nos regimos por la normatividad, nos regimos por el corazón; yo no pido permiso”, afirmó el veterano rescatista.
El colectivo también marcó distancia del gobierno federal mexicano para evitar enredos diplomáticos, y lanzó críticas contra otras agrupaciones locales que no acudieron a la emergencia, recalcando que el socorro debe ser estrictamente humanitario y ajeno a cualquier beneficio económico o publicitario.
Ya en terreno colombiano, la falta de aval oficial fue suplida por el respaldo de la población local y una red de voluntarias que les proveyó rápidamente de cámaras térmicas y herramientas esenciales para operar entre los escombros a pesar del agotamiento.
Para los rescatistas, el sacrificio de pausar sus vidas personales y compromisos laborales se justifica en cada misión. Como resumió Ana Karen Torres, paramédica del grupo: “Cuando es algo que te gusta, no hay límites”.







