Una intensa polémica envuelve la muerte de al menos 18 elefantes en las inmediaciones del Parque Nacional Amboseli, en el sur de Kenia. Mientras el Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS) sostiene que los primeros análisis apuntan a un envenenamiento por cianuro, guardabosques locales, agricultores y comunidades locales rechazan enérgicamente esta hipótesis, sugiriendo que podría tratarse de una enfermedad infecciosa o brote no identificado, al tiempo que advierten que la cifra real de paquidermos muertos podría ser superior.
El organismo oficial reportó el hallazgo de restos de tomates y sandías en los estómagos de los animales, sospechando del uso inadecuado de pesticidas agrícolas con compuestos de cianuro o de un conflicto intencional entre la fauna silvestre y los agricultores de la zona. Sin embargo, los pobladores y agricultores de Kimana argumentan que esos tóxicos no se utilizan en sus cultivos y cuestionan por qué el ganado, la fauna menor y los propios habitantes, que consumen los mismos productos no han registrado afectaciones, lo que mantiene abierta la investigación sobre esta severa crisis de conservación ecológica en la región.









