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El gobierno del presidente Donald Trump anunció sus planes para revocar de forma integral la «regla de áreas sin caminos» (roadless rule), una normativa ambiental que ha resguardado los bosques nacionales de los Estados Unidos durante 25 años. La medida, formalizada mediante una propuesta del Servicio Forestal, podría abrir casi 45 millones de acres a la construcción de carreteras, la tala industrial y la perforación.

La secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, defendió la iniciativa calificando la regla —establecida en el mandato de Bill Clinton— como «excesivamente restrictiva» y un obstáculo para el desarrollo. Rollins y el jefe del Servicio Forestal, Tom Schultz, sostienen que remover estas restricciones permitirá reducir el riesgo de incendios forestales mediante un manejo activo de la tierra. Schultz precisó que más del 40% de las zonas protegidas enfrentan actualmente un peligro alto o muy alto de incendios.

Rechazo de organizaciones ambientalistas

Por el contrario, diversos grupos conservacionistas rechazaron tajantemente la propuesta del ejecutivo estadounidense:

  • Sierra Club: Desmintió que la normativa agrave los incendios, señalando que la aperturas de caminos suele incrementar las fuentes de ignición.
  • NRDC (Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales): Advirtió sobre los impactos destructivos en ecosistemas clave como el bosque nacional de Tongass en Alaska, el bosque de Tahoe en California y el Sendero de los Apalaches.

Defensores ambientales recordaron además que estos parajes destacan por capturar toneladas de carbono y generar miles de empleos asociados al turismo y la pesca. La propuesta estará sujeta a un periodo de consulta pública que concluirá el próximo 21 de septiembre.