Estados Unidos y Canadá libran una intensa negociación comercial de última hora para evitar la imposición de aranceles antes de que expire el plazo fijado por el presidente estadounidense Donald Trump para este miércoles a las 12:01 a. m. De no alcanzarse un entendimiento, la administración norteamericana amaga con gravar con un 50% a productos canadienses valuados en 20 mil millones de dólares, un abanico que abarca desde artículos deportivos hasta insumos médicos.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, confirmó este lunes que los equipos diplomáticos mantienen conversaciones complejas y herméticas. Horas más tarde, Carney y Trump sostuvieron una llamada telefónica para evaluar el curso de las discusiones comerciales, reflejando la urgencia de destrabar el conflicto antes de que se cumpla la fecha límite impuesta por la Casa Blanca.
Este escenario marca un giro radical en los vínculos bilaterales, históricamente caracterizados por la cooperación estrecha, la integración económica a lo largo de una extensa frontera compartida y una sólida alianza de seguridad. Pese a las disputas recurrentes en sectores como el maderero y el lácteo, la relación actual se ve sacudida por la postura de Trump, quien busca repatriar la manufactura mediante gravámenes y ha lanzado comentarios incendiarios sobre la posible anexión de Canadá.
La presión política y las tensiones dialécticas han generado un profundo malestar en la sociedad canadiense, reflejado en iniciativas ciudadanas como una petición formal que suma casi 218.000 firmas desde el pasado 21 de julio para exigir la expulsión del embajador estadounidense, Pete Hoekstra, a quien acusan de validar las controversiales declaraciones de su país sobre el estatus soberano de la nación vecina.









