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La FIFA confirmó la salida de su director de operaciones, Kevin Lamour. Esta dimisión ocurrió semanas después de que Lamour criticara públicamente el plan del presidente Gianni Infantino para vender derechos comerciales de la Copa del Mundo. Lamour, quien colaboraba con Infantino desde 2016, calificó la propuesta como un «proyecto de una sola persona» y afirmó que el personal fue engañado al respecto.

El conflicto central fue una propuesta para crear una filial de 20,000 millones de dólares y vender acciones a inversores privados, lo que generó un fuerte rechazo interno. Además de Lamour, Carlos Cordeiro, principal asesor de Infantino, renunció al considerar el plan como un mal negocio para el fútbol. Aunque el presidente finalmente retiró la propuesta, la controversia ha provocado que confederaciones poderosas como la UEFA, la AFC y la CONCACAF retiren su apoyo al dirigente suizo.

La reelección de Infantino para un cuarto mandato en marzo de 2027, que antes parecía segura, se encuentra ahora en duda. Federaciones nacionales, como la de Escocia, ya han anunciado que no apoyarán su candidatura. Este panorama de oposición política debilita la posición del presidente frente a un proceso electoral que se anticipa sumamente complejo.

Finalmente, la organización FairSquare ha solicitado formalmente que se declare a Infantino inelegible para un nuevo periodo. El argumento legal es que Infantino ya habría cumplido el límite máximo de tres mandatos permitidos por las reglas de la FIFA, si se contabiliza su periodo inicial de 2016 a 2019. FairSquare sostiene que intentar evadir esta norma constituye una violación clara de los principios de gobernanza de la institución.