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El brote de ébola que azota al Congo se consolidó como el más mortífero y de más rápido crecimiento en la historia de la nación centroafricana, al sumar más de 2 mil 300 muertes, de acuerdo con los registros oficiales gubernamentales dados a conocer recientemente.

La emergencia sanitaria, catalogada como el decimoséptimo episodio de la enfermedad en el país, acumula 4 mil 945 casos confirmados y supera las cifras del histórico brote registrado entre 2018 y 2020, periodo que contabilizó 2 mil 299 decesos de un total de 3 mil 481 contagios.

Esta propagación sin precedentes es provocada por la cepa del virus Bundibugyo, para la cual no existen vacunas ni tratamientos aprobados, lo que ha motivado la puesta en marcha de ensayos clínicos en la provincia de Ituri, considerada el epicentro de la crisis actual que afecta a seis provincias del este congoleño.

Las labores de contención enfrentan múltiples desafíos estructurales y sociales, entre los que destacan la falta de registro epidemiológico oportuno, huelgas de personal médico sin remuneración, la presencia de grupos rebeldes, el deterioro vial y la persistencia de campañas de desinformación entre las comunidades locales.