A una semana del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió a Colombia, las labores de emergencia ingresaron en una nueva fase centrada en la recuperación de cuerpos y la preparación para la reconstrucción.
El balance más reciente de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) ajustó la cifra de fallecidos a 289 tras cotejar reportes iniciales con registros oficiales, reportando además 4 mil 187 heridos, 143 desaparecidos y 354 rescatados.
El movimiento telúrico causó daños en 15 departamentos y 450 municipios, dejando 127mil 557 viviendas averiadas, 26 mil 945 destruidas y 66 edificios colapsados.
En Cali, una de las zonas más afectadas, los equipos de rescate conjuntos concluyeron que la ventana para hallar supervivientes se ha cerrado, enfocándose por completo en la extracción de víctimas mortales y la retirada de escombros.
Ante la magnitud de los daños, el alcalde Alejandro Eder estimó que la ciudad necesitará tres años y un presupuesto de 10 billones de pesos para su estabilización, proponiendo un mecanismo excepcional de financiación similar al del terremoto de 1999.









