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El gobierno japonés convocó este jueves al embajador de Rusia en el país, Nikolai Nozdriev, para manifestar su rechazo formal ante la primera visita realizada por el presidente ruso, Vladímir Putin, al archipiélago de las Kuriles, un territorio controlado por Moscú pero disputado históricamente por Tokio.

El ministro de Asuntos Exteriores, Toshimitsu Motegi, entregó una protesta enérgica al diplomático y exigió que el mensaje sea transmitido de manera inmediata al Kremlin. Durante el encuentro, Motegi calificó el desplazamiento del mandatario como un hecho profundamente lamentable que daña de forma severa el estado de los vínculos bilaterales y ofende la sensibilidad de la ciudadanía japonesa.

Por su parte, la primera ministra Sanae Takaichi catalogó la visita a la isla de Iturup (conocida en Japón como Etorofu) como inaceptable. La mandataria advirtió que este acto incrementa el descontento hacia Rusia y obstaculiza cualquier intento de normalizar las relaciones diplomáticas, las cuales ya se encontraban deterioradas a raíz del conflicto en Ucrania iniciado en 2022.

El diferendo territorial gira en torno a cuatro islas —Kunashiri, Etorofu, Shikotan y Habomai—, denominadas por Japón como los Territorios del Norte. Tokio sostiene que este conjunto insular forma parte indiscutible de su soberanía, por lo que considera que la presencia de altos funcionarios rusos vulnera directamente su postura oficial sobre la región.