Una sequía sin precedentes que se ha prolongado durante años en Somalia ha provocado un colapso humanitario de proporciones globales, dejando a miles de familias al borde de la inanición tras perder por completo sus cultivos y hatos ganaderos. La destrucción total de sus medios de vida ha desatado una ola de desplazamientos masivos en el Cuerno de África, empujando a multitud de refugiados a abarrotar los centros de alivio en la ciudad de Baidoa.
La emergencia internacional escala a niveles críticos debido a las severas restricciones impuestas al despliegue de ayuda humanitaria, situación que mantiene en jaque a la comunidad local y a los organismos internacionales. Sin acceso regular a alimentos ni agua, miles de familias desplazadas enfrentan condiciones extremas de supervivencia, desbordando la capacidad de respuesta sanitaria e intensificando el llamado de alerta hacia las potencias globales para frenar una hambruna generalizada en la región.











