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El fiscal general Todd Blanche anunció la detención de 11 personas acusadas de operar una de las mayores redes de fraude matrimonial jamás procesadas en Estados Unidos. La estructura criminal orquestó más de mil matrimonios falsos durante casi una década con el fin de manipular el sistema de inmigración estadounidense y obtener estatus de residencia legal.

Según la acusación del Departamento de Justicia, la red multimillonaria cobraba sumas astronómicas a nacionales chinos para emparejarlos intencionalmente con ciudadanos estadounidenses. Posteriormente, la organización elaboraba expedientes fraudulentos para tramitar solicitudes de tarjetas de residencia (green cards) ante las autoridades migratorias. Los imputados enfrentan cargos por conspiración para cometer fraude de visados y matrimonio, así como cargos por falsificación de documentos oficiales ante el gobierno federal.