La aviación civil mexicana enfrenta esta semana un escrutinio clave por parte de Estados Unidos, al someterse a una evaluación exhaustiva orientada a verificar el cumplimiento de los estándares internacionales de seguridad y asegurar la permanencia de la Categoría 1, estatus que el país logró reinstaurar en 2023 luego de un prolongado periodo de degradación operativa.
De acuerdo con lo reportado por la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), inspectores de la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) llevan a cabo del 10 al 14 de agosto el Programa Internacional de Evaluación de la Seguridad Aérea (IASA). Este proceso se desprende de los mecanismos de seguimiento contemplados en el tratado bilateral de transporte aéreo bilateral y mide el apego a las directrices de seguridad operacional fijadas por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
Las autoridades aeronáuticas recordaron que el esquema IASA no califica de manera directa el desempeño operativo de una aerolínea específica, sino que audita la competencia institucional de los organismos gubernamentales para ejercer una vigilancia efectiva sobre sus líneas aéreas conforme a las normas globales.
La diligencia actual adquiere relevancia crítica al recordar el revés histórico de mayo de 2021, fecha en la que la FAA degradó a México al nivel de Categoría 2 al hallar deficiencias estructurales en el sistema de supervisión nacional. Tras un riguroso trabajo de asistencia técnica conjunta para subsanar las observaciones, el país logró recuperar el máximo nivel operativo en septiembre de 2023, condición que busca refrendar en la presente revisión.











