El Senado de Estados Unidos aprobó este viernes un ambicioso proyecto de ley de sanciones energéticas contra Rusia, una medida bipartidista impulsada y negociada en sus últimos meses por el fallecido senador Lindsey Graham. La legislación busca estrangular los ingresos del Kremlin imponiendo severas penalizaciones a aquellos países que continúen comprando gas, petróleo y otras exportaciones rusas que financian directamente la invasión y la guerra de Vladimir Putin en Ucrania.
La normativa, denominada oficialmente en su honor, otorga facultades al Ejecutivo para imponer aranceles punitivos y restricciones comerciales a las naciones y corporaciones que mantengan la adquisición de hidrocarburos rusos, apuntando de manera clave a los principales compradores globales. Tras recibir un amplio respaldo en la Cámara Alta, la iniciativa fue enviada a la Cámara de Representantes para su debate y eventual ratificación final.












