Las fábricas de Alemania recibieron un 3,1 % más de pedidos durante el mes de junio, una noticia que trae alivio a la economía más grande de Europa. Este aumento frena la racha de malas cifras que venía registrando el país y aleja, por ahora, el temor a una crisis económica más grave provocada por los altos costos de la energía.
El resultado tomó por sorpresa a los expertos, quienes esperaban que los pedidos industriales se mantuvieran estancados o incluso cayeran. Las compras realizadas por países de fuera de Europa fueron el principal motor de este crecimiento, especialmente en la venta de maquinaria pesada y vehículos. Sin embargo, la industria alemana todavía enfrenta problemas importantes, como los altos precios de la luz y el gas, los retrasos en las cadenas de suministro de materiales y la falta de certeza en los mercados internacionales.












