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La Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos creó una fuerza de tareas dedicada exclusivamente a Cuba como parte de la estrategia de presión impulsada por la administración del presidente Donald Trump, de acuerdo con un reporte publicado por The New York Times, basado en fuentes familiarizadas con la decisión.

Hasta el momento, el gobierno de Estados Unidos no ha emitido un comunicado oficial sobre la creación de esta unidad ni ha confirmado públicamente su estructura o atribuciones.

Según el diario estadounidense, la nueva fuerza de tareas reúne a oficiales especializados en reclutamiento de fuentes, analistas de inteligencia, expertos en operaciones cibernéticas y especialistas en campañas de influencia. Su objetivo sería coordinar y agilizar el despliegue de recursos humanos, financieros y tecnológicos enfocados en la isla.

El reporte señala que la misión de este grupo consiste en intensificar la recopilación de inteligencia y aprovechar posibles divisiones dentro de la dirigencia cubana para favorecer cambios políticos acordes con los objetivos de la administración Trump. También precisa que, a diferencia de estructuras similares creadas durante la Guerra Fría, la nueva unidad no estaría autorizada para ejecutar operaciones letales ni contaría con grupos organizados dentro de Cuba.

La presunta creación de esta fuerza de tareas se enmarca en el endurecimiento de la política de Washington hacia La Habana durante 2026. En meses recientes, la administración Trump ha incrementado las sanciones contra el gobierno cubano y ha reforzado la prioridad estratégica otorgada a la isla dentro de sus objetivos de seguridad nacional, según el mismo reporte.

El diario también refiere que esta reorganización permitiría a la CIA movilizar con mayor rapidez personal y capacidades técnicas para operaciones relacionadas con Cuba, en un contexto de creciente tensión entre ambos países.

Aunque la información ha sido retomada por diversos medios internacionales, la existencia y alcances de la fuerza de tareas permanecen sustentados en fuentes citadas por The New York Times. Hasta el cierre de esta edición, ni la CIA ni la Casa Blanca habían difundido un posicionamiento oficial que confirmara los detalles del reporte.