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La furia del Volcán de Fuego ha desatado momentos de auténtico pánico e incertidumbre en Guatemala. Una violenta y destructiva erupción ha forzado la evacuación de emergencia de al menos 1.700 personas en las aldeas más vulnerables y cercanas al coloso de 3.763 metros de altura. Ante el inminente peligro de flujos piroclásticos y la masiva caída de ceniza, las autoridades de rescate han habilitado de urgencia cinco albergues temporales para poner a salvo a los damnificados.

La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) declaró la alerta roja de máxima peligrosidad en los departamentos de Sacatepéquez, Chimaltenango y Escuintla, donde habitan cerca de 1,6 millones de personas expuestas al impacto indirecto del fenómeno. La secretaria ejecutiva de Conred, Claudinne Ogaldes, advirtió que más de 29.000 pobladores se encuentran bajo riesgo crítico y directo debido a la columna de ceniza y material volcánico, obligando a suspender las clases escolares en tres municipios aledaños. Por su parte, Edwin Rojas, director del Instituto Nacional de Vulcanología, alertó que la actividad destructiva no cesará a corto plazo y que el comportamiento del cráter podría empeorar dramáticamente en las próximas horas.