En un movimiento de profunda relevancia estratégica, el ejército de China reveló las primeras imágenes oficiales en vuelo de su sistema de ataque nuclear aerotransportado. El despliegue muestra al bombardero estratégico H-6N portando el misil balístico aire-tierra JL-1, escoltado por dos cazas furtivos de quinta generación J-20, lo que representa la consolidación definitiva de la tríada nuclear del gigante asiático mediante un ejercicio emitido por la Comisión Militar Central.
El vector protagonista es el JL-1 («Trueno Sorprendente»), un misil balístico lanzado desde el aire (ALBM) con un alcance estimado de 8.000 kilómetros. Cuenta con capacidad nuclear, vehículo de reentrada hipersónica para burlar defensas aéreas y funcionalidad de doble uso para impactar objetivos terrestres o grandes buques de guerra.
Debido a que el H-6N carece de propiedades de sigilo, la escolta de los cazas furtivos J-20 le proporciona superioridad aérea para neutralizar amenazas. Esta integración tecnológica refuerza la doctrina de negación de acceso (A2/AD) de China en el Indopacífico, extendiendo el alcance operativo hacia bases militares clave mediante reabastecimiento en vuelo.









