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La administración de Donald Trump implementó una estrategia en las cortes de inmigración para abatir un rezago histórico de décadas, al incrementar drásticamente el número de casos asignados por juez y reduciendo el tiempo de preparación para los migrantes. La medida generó un aumento sin precedentes en el número de personas que pierden sus citas judiciales y son ordenadas para deportación de inmediato, según revelan nuevos datos analizados por la organización sin fines de lucro Mobile Pathways y difundidos por Associated Press.

La práctica, conocida como audiencias maestras «mega», implica la asignación de decenas y frecuentemente cientos de casos diarios a un solo juez en tribunales de todo el país. Durante el mes de junio se registraron más de mil 300 de estas audiencias, lo que representa un incremento de casi el triple en comparación con el mismo mes del año anterior, evidenciando la presión bajo la cual opera el sistema.

Simultáneamente, los plazos que reciben los migrantes para prepararse para sus complejos procedimientos legales se han reducido drásticamente, pasando de un promedio de aproximadamente seis meses a poco más de un mes. Expertos legales señalan que esta combinación de tiempos reducidos y bloques saturados de audiencias propicia que los casos válidos se cierren sin ser debidamente adjudicados.

Por otro lado, los defensores de leyes migratorias más estrictas consideran que estas audiencias rápidas son una corrección necesaria ante un problema prolongado. Analistas de políticas públicas argumentan que la falta de resolución en el sistema afecta su credibilidad, aunque advierten que un ritmo tan acelerado podría generar agotamiento en los jueces y poner en riesgo el debido proceso.

Por su parte, la Oficina de Justicia encargada de los tribunales de inmigración defendió la medida mediante un comunicado, afirmando que los jueces ajustan sus calendarios para resolver los casos con mayor celeridad sin descuidar la equidad y la legalidad. Argumentan que las demoras perjudican a quienes tienen reclamos legítimos y que el interés público se beneficia cuando el gobierno deporta a quienes carecen de bases legales para permanecer.

En la práctica, asistir a estas jornadas en lugares como Harlingen, Texas, se traduce en largas esperas bajo condiciones adversas, con recintos saturados donde adultos, familiares, abogados y menores detenidos aguardan durante horas. Exjueces de inmigración han señalado que existe un límite real en la cantidad de casos que se pueden atender con cuidado en una sola sesión, advirtiendo que este tipo de dinámicas se asemejan más a la revisión de una lista que al ejercicio de una corte de justicia.