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Más de 65 mil personas han sido evacuadas y 700 viviendas han resultado arrasadas por los incendios forestales que azotan en los últimos días el noroeste de Estados Unidos, principalmente en el estado de Washington, mientras las autoridades registran 70 grandes fuegos en todo el país. 

La mayoría de las conflagraciones se concentran en los estados de Oregón y Washington, siendo este último el más afectado al sumar más de 600 mil hectáreas calcinadas y conflagraciones que no ofrecen tregua.

Dave Upthegrove, comisionado de Tierras Públicas de Washington, informó a la cadena CNN sobre la evacuación masiva en el condado de Spokane debido a los siniestros, los cuales han destruido 707 residencias. Ante esta crisis, el territorio se mantiene bajo emergencia estatal desde que el gobernador Bob Ferguson declarara el estado de alerta y prohibiera prácticamente todas las quemas agrícolas y de residuos hasta el próximo 30 de septiembre para frenar el origen más frecuente de las llamas.

Hasta el momento, los equipos de emergencia no han reportado víctimas mortales ni personas heridas, aunque advierten que todavía no han logrado acceder a algunas de las zonas más devastadas por tres incendios de gran tamaño que permanecen fuera de control. La jornada ofrece condiciones favorables para avanzar hacia su extinción, ya que se espera que el viento amaine y las temperaturas desciendan de los 30 grados centígrados, antes de que los termómetros vuelvan a repuntar a partir del miércoles.

En el vecino estado de Oregón, las autoridades forestales contabilizan decenas de focos activos, incluidos veinte incendios de grandes dimensiones. Como resultado directo del avance de las llamas, unas 25 mil personas se encuentran en riesgo inminente de evacuación y más de 20 viviendas han quedado destruidas, según el último reporte facilitado por el Departamento de Gestión de Emergencias estatal.

La situación también afecta a otras regiones de la costa noroeste, como Montana, donde actualmente arden seis grandes incendios forestales, todos ellos lejos de ser controlados por los cuerpos de bomberos. Las autoridades federales y locales mantienen los operativos de vigilancia y contención en toda la franja afectada, a la espera de que los pronósticos meteorológicos de los próximos días favorezcan las labores para sofocar los focos activos.