El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, defendió la nueva estrategia de la administración de Donald Trump para combatir las prácticas comerciales que, a juicio de Washington, generan una competencia desleal para las empresas estadounidenses. El funcionario aseguró que el gobierno investiga a 60 economías para determinar si cuentan con mecanismos que impidan la importación de productos elaborados con trabajo forzado.
Durante una entrevista, Greer explicó que la revisión se realiza al amparo de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta legal que permite a Estados Unidos responder a prácticas comerciales consideradas injustas por parte de otros países.
«La palabra clave aquí es trabajo forzado«, afirmó el funcionario, al señalar que Estados Unidos mantiene desde hace casi un siglo una legislación que prohíbe la importación de bienes producidos mediante trabajo esclavo, infantil o cualquier otra forma de trabajo forzado.
Según Greer, la investigación analizó si 60 economías cuentan con leyes similares y, sobre todo, si las hacen cumplir. El resultado, dijo, fue que solo un número reducido dispone de este tipo de regulación y que, incluso entre esos países, su aplicación es limitada.
El representante comercial aclaró que la medida no implica acusar a esos países de utilizar trabajo forzado dentro de sus territorios, sino que muchos de ellos permiten el ingreso de mercancías provenientes de terceros países donde existen denuncias sobre este tipo de prácticas laborales.
«Pueden estar importando bienes fabricados con trabajo forzado desde lugares como China«, explicó Greer, quien puso como ejemplo paneles solares y baterías que, según Washington, son bloqueados en las aduanas estadounidenses cuando existen indicios de haber sido producidos bajo esas condiciones.
Las declaraciones se producen en un momento en que la administración Trump ha intensificado el uso de la Sección 301 como principal instrumento de política comercial, después de que la Corte Suprema limitara el alcance de otras facultades ejecutivas, entre ellas las utilizadas para imponer algunos aranceles bajo poderes de emergencia.
Greer sostuvo que el gobierno ahora abordará las prácticas comerciales «país por país» y «práctica por práctica», con el objetivo de reducir el déficit comercial, frenar la deslocalización de empresas estadounidenses y garantizar que los fabricantes nacionales compitan en igualdad de condiciones frente a productos importados que, según Washington, no cumplen los mismos estándares laborales.













