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Andrea Pirlo, quien figuraba como el principal candidato para dirigir a la selección nacional de Italia, ha quedado oficialmente fuera de la contienda para el puesto. Tras los intentos fallidos de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) por contratar a Pep Guardiola o Carlo Ancelotti, el ex mediocampista de 47 años se perfilaba para liderar el proyecto de la «Azzurra» hacia el Mundial de 2030. Sin embargo, su nombramiento encontró una fuerte oposición interna y política que detuvo el proceso.

El motivo principal de su exclusión son sus vínculos comerciales con la casa de apuestas rusa Fonbet, empresa de la cual Pirlo es embajador global desde octubre, mientras dirige al United FC en Dubái. La controversia aumentó tras su reciente aparición en un evento publicitario en el estadio Luzhnikí de Moscú, junto a Marco Materazzi. Este hecho generó severas críticas por parte de parlamentarios y directivos de la FIGC, debido al contexto de la guerra en curso entre Rusia y Ucrania.

A pesar de que el nuevo director deportivo de la federación, Paolo Maldini, lo consideraba el perfil adecuado para devolver a Italia a una Copa del Mundo tras ausentarse de las últimas tres ediciones, la presión pública fue decisiva. Pirlo anunció este lunes que ya no busca el cargo, lamentando que una decisión que debió ser puramente deportiva se viera arrastrada a un debate sobre sus intenciones y ética personal.

Finalmente, a través de sus redes sociales, el entrenador aclaró que su relación con la empresa rusa es de carácter estrictamente comercial y profesional, iniciada durante su etapa en los Emiratos Árabes Unidos. Pirlo agradeció la confianza de Maldini y Leonardo, y aunque no asumirá el banquillo, reafirmó que su amor por la selección de Italia es parte fundamental de su identidad y trayectoria histórica.