Estados Unidos levantará la prohibición a las importaciones de ganado mexicano en pie impuesta por motivos sanitarios, una decisión que representa un respiro para miles de productores nacionales y que permitirá reactivar gradualmente uno de los mercados más importantes para la ganadería mexicana.
De acuerdo con información publicada por The Wall Street Journal, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) reabrirá en los próximos 30 días el puerto fronterizo de Douglas, Arizona, para la importación de ganado procedente de México, con planes para extender la medida a otros puntos de entrada en Nuevo México conforme avancen las evaluaciones sanitarias.
La restricción fue impuesta debido a las preocupaciones por la propagación del gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax), una plaga que puede causar lesiones graves y afectar tanto a animales domésticos como silvestres. Desde entonces, autoridades sanitarias de ambos países han fortalecido los mecanismos de inspección, vigilancia epidemiológica y control del movimiento de animales para contener su dispersión.
La reapertura reviste especial importancia para México. Antes de las restricciones sanitarias, el país exportaba alrededor de un millón de becerros y cabezas de ganado al año hacia Estados Unidos, principalmente desde estados del norte como Sonora, Chihuahua, Coahuila y Durango, cuyos productores dependen en gran medida del mercado estadounidense.
Especialistas del sector estiman que el cierre fronterizo provocó pérdidas millonarias para la industria ganadera nacional al incrementar los costos de mantenimiento del ganado y retrasar su comercialización. Para Estados Unidos, la medida también adquiere relevancia económica debido al aumento histórico en los precios de la carne de res provocado por la escasez de ganado en su territorio.
La reapertura será gradual y estará condicionada al cumplimiento de los protocolos zoosanitarios acordados entre ambos gobiernos. Las autoridades mexicanas han señalado que mantendrán las medidas de vigilancia para evitar la propagación del gusano barrenador y preservar el estatus sanitario del hato ganadero nacional.















