Francia registró 5,764 muertes más de lo habitual entre el 17 de junio y el 2 de julio, periodo en el que el país enfrentó una de las olas de calor más intensas de su historia reciente, informó la agencia sanitaria Santé publique France.
De acuerdo con el organismo, durante esos 16 días se contabilizaron 21,674 fallecimientos, frente a los 15,910 que estadísticamente se esperaban para ese periodo, lo que representa un incremento del 36.2 %. Las autoridades precisaron que el exceso de mortalidad no puede atribuirse de forma directa al calor en todos los casos, aunque coincide con el episodio de temperaturas extremas que afectó al país.
Santé publique France señaló que se trata del mayor exceso de mortalidad registrado desde la ola de calor de 2003, que dejó más de 13 mil fallecidos, aunque el impacto de este año se mantiene por debajo de aquella crisis sanitaria. La mayoría de las víctimas fueron personas de edad avanzada y el incremento fue especialmente marcado en las regiones que permanecieron bajo alerta roja y entre quienes fallecieron en sus domicilios.
La ola de calor rompió múltiples récords meteorológicos. Según Météo-France, el 23 de junio fue el día más caluroso registrado a escala nacional, con temperaturas que superaron los máximos históricos en diversas zonas del país.
Tras el episodio, el gobierno francés anunció nuevas medidas para fortalecer la respuesta ante fenómenos de calor extremo. Entre ellas destacan el refuerzo del seguimiento a personas mayores y aisladas mediante la colaboración con La Poste y los centros comunales de acción social, así como inversiones para adaptar hospitales, escuelas e infraestructura pública frente a eventos climáticos cada vez más frecuentes.
Las autoridades sanitarias advirtieron que el cambio climático está aumentando la frecuencia e intensidad de estos episodios, por lo que insistieron en mantener medidas de prevención, especialmente para adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y otros grupos vulnerables.















