El primer ministro británico, Andy Burnham, aprobó que Estados Unidos continúe utilizando bases militares del Reino Unido para realizar misiones en su campaña contra Irán, según informó el portal estadounidense Bloomberg. La decisión ratifica un acuerdo alcanzado en una reunión de seguridad previa, celebrada el pasado viernes y encabezada por su predecesor, Keir Starmer.
El plan permite que Washington mantenga el uso estratégico de la base de Diego García, ubicada en el Océano Índico, y de la Real Fuerza Aérea en Fairford (RAF Fairford), situada en el condado inglés de Gloucestershire. Estos enclaves son empleados por aviones estadounidenses para misiones orientadas a contrarrestar la amenaza de misiles y proteger el tráfico marítimo en puntos críticos como el estrecho de Ormuz.
La medida se produce en continuidad con la política de la administración anterior y tras la presión ejercida por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien había criticado la gestión británica por la falta de un respaldo más firme. Tras asumir el cargo, Burnham mantuvo una conversación telefónica con Trump en la que abordaron temas de seguridad y el compromiso de asegurar la navegación en la región.
A nivel político interno, la decisión de mantener el apoyo a las operaciones estadounidenses enfrenta críticas de sectores de oposición, como el Partido Verde y los Demócratas Liberales, que advierten sobre los riesgos de complicidad en el conflicto. Por su parte, Teherán ha advertido reiteradamente al gobierno británico que permitir el uso de su infraestructura militar para agresiones contra territorio iraní pone en peligro la seguridad de los ciudadanos del Reino Unido.















