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El regreso de Conor McGregor al octágono tras cinco años de ausencia terminó de forma inesperada y abrupta durante el evento UFC 329 en Las Vegas. El peleador de 38 años se enfrentaba a Max Holloway, pero el combate tuvo que ser detenido apenas al minuto con nueve segundos del primer asalto. El incidente ocurrió cuando McGregor cayó de forma incómoda tras intentar conectar una patada inicial.

A través de sus redes sociales, McGregor confirmó que sufrió un desgarro del ligamento cruzado anterior (LCA) y del menisco de su pierna derecha. Curiosamente, el atleta comparó esta situación con una lesión similar que sufrió en 2013 contra el mismo oponente, aunque en aquella ocasión fue en la pierna contraria. A pesar de intentar continuar en la pelea, su cuerpo no respondió y cayó a la lona en dos ocasiones más antes de la detención oficial.

Tras el diagnóstico, el peleador fue sometido a una cirugía la semana pasada y ya ha comenzado su proceso de rehabilitación. Según sus propias declaraciones, la intervención fue un éxito y actualmente ya puede caminar sin la necesidad de utilizar muletas. Este avance temprano le permite mantener una actitud positiva respecto a las etapas que siguen en su recuperación física.

McGregor ha expresado su firme intención de volver a competir y espera estar de regreso en el octágono para el verano de 2027. El deportista confía en que los avances actuales en la medicina regenerativa y los nuevos métodos de entrenamiento le permitirán sanar más rápido que en el pasado. Aunque su retiro parecía inminente debido a la gravedad de la lesión y su edad, él asegura que volver está totalmente dentro de sus posibilidades.