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El gobierno de China calificó de «completa falsedad» las recientes acusaciones de Washington que lo señalan por una presunta interferencia en los procesos electorales estadounidenses. Pekín afirmó que no tiene interés en la política interna de ese país y denunció una campaña de difamación motivada por la contienda política en Estados Unidos.

Lin Jian, portavoz de la cancillería china, fue el encargado de fijar la postura oficial y asegurar de forma tajante que su nación jamás ha interferido ni tiene intenciones de involucrarse en los comicios norteamericanos. El funcionario instó formalmente a la Casa Blanca a dejar de utilizar a la potencia asiática como una herramienta de golpeteo e instrumentalización partidista durante las campañas.

El vocero sugirió que estos señalamientos forman parte de una estrategia de desprestigio impulsada por Donald Trump. Ante la presión mediática, Lin reviró los cuestionamientos apuntando directamente al historial de la política exterior de Washington.

«Por el contrario, ¿quién es el que interviene con frecuencia en los asuntos internos de otros países?, ¿quién ha llevado a cabo durante mucho tiempo una vigilancia indiscriminada de gobiernos, empresas y ciudadanos de todo el mundo?», cuestionó el portavoz de la cancillería, invitando al país norteamericano a realizar un ejercicio de autocrítica.

Para concluir el pronunciamiento oficial, la diplomacia china demandó el cese inmediato de los ataques sin fundamento que dañan los canales de comunicación y exhortó a la actual administración de Estados Unidos a promover acciones sólidas que contribuyan a la estabilidad y el desarrollo de las relaciones bilaterales entre ambas superpotencias.