El escándalo de los archivos de Jeffrey Epstein ha alcanzado la cúpula olímpica de Los Ángeles 2028. Casey Wasserman se enfrenta a una rebelión política interna después de que se hicieran públicos correos electrónicos de 2003 en los que solicitaba favores personales a Ghislaine Maxwell. Figuras prominentes de la política angelina consideran que su posición es ahora «insostenible» y que su presencia al frente de los Juegos socava la credibilidad de una organización que debe representar los valores más altos del deporte y la integridad humana.
La supervisora Lindsey Horvath ha sido una de las voces más críticas, cuestionando el valor que LA28 otorga realmente a las mujeres si mantiene en el cargo a un «amigo íntimo» de una traficante condenada. Horvath y otros funcionarios subrayan que las víctimas de la red de Epstein solicitaron la publicación de estos archivos precisamente para que se tomaran medidas contra quienes formaban parte de ese círculo social. La exigencia de rendición de cuentas ha unido a demócratas y diversos sectores sociales en un frente común contra el influyente ejecutivo.
Wasserman ha intentado contener los daños alegando que su relación con Maxwell fue estrictamente personal y previa al conocimiento público de sus delitos. No obstante, el contenido de los mensajes, donde se discuten citas íntimas y vestimentas de cuero, ha sido calificado como «altamente inapropiado» por sus detractores. El senador estatal González fue enfático al declarar que sentir «verdadera pena» no es una respuesta suficiente para alguien que aspira a representar a Los Ángeles ante el Comité Olímpico Internacional.
El impacto del escándalo se extiende a la gestión operativa de los Juegos, ya que varios concejales denuncian que LA28 no ha presentado informes sólidos sobre cómo protegerá los derechos civiles durante 2028. Mónica Rodríguez señaló que nadie vinculado a los socios de Epstein puede liderar de forma creíble los esfuerzos contra la trata de personas, un tema crítico para cualquier ciudad sede olímpica. Esta desconfianza institucional amenaza con paralizar la colaboración necesaria entre el ayuntamiento y el comité organizador para avanzar en la logística urbana.
Wasserman fue elegido originalmente por el exalcalde Eric Garcetti por sus profundas conexiones en la industria del entretenimiento y el deporte, pero esas mismas conexiones son ahora su mayor lastre. Mientras él se encuentra en Europa cumpliendo agenda oficial, en California el debate sobre su permanencia domina la agenda pública. La gran incógnita es si la junta directiva de LA28 mantendrá su apoyo al hombre que trajo los Juegos a la ciudad o si cederá ante el clamor de quienes exigen una limpieza ética en la organización.




